¿Quién no se ha propuesto a principio de año entre tantos objetivos el de por fin iniciar una vida saludable, comer mejor, cuidarse más?
Pero esa energía inicial suele diluirse y perder fuerza a medida que nos sumergimos en la rutina habitual de todos los años. No desesperes. Hasta los caminos más largos comienzan con un primer paso.

Y para quienes tenemos niños nuestra preocupación suele ir un poco más allá, ya que como padres, la alimentación alcanza otra dimensión y grado de responsabilidad.

Debo reconocer que siempre me gustó cocinar.  Sé que no es casual. En mi casa todos cocinaban. Las pastas de papá, las pizzas de la abuela o las milanesas de mamá eran los clásicos de mi infancia.
Definitivamente ese entorno influyó en mi relación con la comida.

La cocina siempre fue un espacio de encuentro, aromas irresistibles, alegrías y vivencias.

La vida actual muchas veces nos obliga a sacrificar esos pequeños placeres.  Pero te propongo ir paso a paso. Elegí un día de la semana para disfrutar una experiencia en la cocina con la familia, y ¡manos a la obra! o mejor dicho… ¡a la masa!

Sandwichs caseros.

EL PAN:
Ingredientes:
2 tazas de harina integral
1 taza de harina blanca o de kamut (harinas con mucho gluten, para que salga más esponjoso)
1 sobre o cucharada sopera de levadura en polvo
1 cucharada de sal.
1 cucharadita de azúcar.
1 chorro o ¼ de taza de aceite de oliva o girasol.
Agua.
Semillas (sésamo, amapola, lino ¡las que quieras!)

Elaboración:
Agregá en un bowl las harinas, sal, azúcar y levadura. Mezclar.
Incorporá el agua y el aceite mientras mezclás con una espátula o con la mano hasta que se forme una masa que puedas manipular con comodidad. Amasar hasta integrar bien, hacé un bollo y dejá reposar en un lugar cálido con un repasador encima (de 30 a 60 minutos).

Una vez que haya levado la masa, formar un cilindro y cortar en partes iguales para formar pequeños bollitos.

Espolvorear harina en la mesada y con un palo de amasar aplastar los bollos un par de veces hasta que quede una especie de tapa de empanada gruesa. de uno de los lados esparcir las semillas y aplastar con el palo para que se peguen a la masa.

 

Colocar en una fuente a la que previamente aceitaste, con las semillas hacia arriba. Tapar la fuente con repasador y dejar reposar y levar unos treinta minutos en lugar cálido, mientras precalentás el horno.

Colocar la fuente en el horno bajo y (dependiendo el grosor que le hayas dado a la masa) esperar a que se inflen los panes. (si los aplastante bien, se formarán al estilo pan árabe, ideales para sándwiches)

 

Tip 1. Si en tu casa tenés una máquina de hacer pan o una procesadora, para aquellos que no dispongan de tiempo es un buen recurso para el proceso de amasado y levado.  Lo bueno de las máquinas es que te permiten elaborar una masa más blanda, con más líquido, ya que no nececesitás manipularla tanto. Usá el programa de masa para pizza, y continuá con la receta a partir del armado de los bollos pequeños.

Tip 2. ¡Repartí los días! Suelo hacer la masa un día, y dejarla en una bolsa en la heladera. En frío leva increíble, y voy sacando de a poco para hacer pan en el día.

EL  SANDWICH.

Animate a innovar e incorporar nuevas opciones. Escapale al clásico jamón y queso. Date una oportunidad de sorprenderte con nuevos sabores y texturas.

En casa, los días que elaboramos sandwichs solemos presentar en la mesa los panes y una variedad de ingredientes para que cada uno arme el suyo. Es muy divertido con los chicos jugar a amar el sándwich más original, o con mayor cantidad de ingredientes o colores (¡por supuesto que pueda manipularse!)

Algunas ideas:

Para el ingrediente principal, escapando al clásico jamón, carne o pollo.

  • Rodajas de berenjenas (al horno vuelta y vuelta con oliva, sal y pimienta)
  • Láminas de tofu (marinadas previamente con cebolla de verdeo y salsa de soja, vuelta y vuelta en sartén, wok o plancheta)
  • Hongos (feteados, salteados al wok o sartén con cebolla picada y vino blanco)
  • Morrón en aceite

Acompañamientos para incorporar.

  • Rodajas de palta
  • Rodajas de tomate
  • Tiras de verduras (Cebollas y ajies de todos los colores, cortados finitos y salteados en la sartén con vino blanco, o cerveza o salsa de soja)
  • Verdes (lechuga, rúcula, repollo)

Aderezos, escapando a los clásicos kétchup, mostaza y mayonesa.

  • Crema de palta (palta procesada con jugo de limón, oliva y agua)
  • Humus (garbanzos procesados con semillas de sésamo molidas, oliva y pimentón)
  • Tomatini (tomate pelado y pisado con semillas de sésamo molidas) (¡Gracias Joan y Joseph, esta receta la escuché en el Podcast )
  • Pasta de aduki (porotos procesados con oliva y un par de aceitunas negras)

 

Lo lindo de todo esto es poder disfrutar en familia del proceso de elaboración. Realicen las compras juntos, repartan las tareas para elaborar los ingredientes, bauticen con nombres originales sus sándwiches, compartan y voten por los más exitosos…

Que el momento de la comida sea una experiencia divertida, porque no solo debemos alimentar nuestro cuerpo. Somos lo que comemos.

¡Buen provecho!