Lei o escuché alguna vez que los seres humanos no podemos estar solos… necesitamos estar con alguien para que sea testigo de nuestras vidas… Es decir que la mirada del otro es la que de alguna manera nos hace tomar conciencia real de nuestra existencia… Incluso en algunas tribus antiguas, para castigar a alguien no lo encerraban o lastimaban físicamente, sino que lo ignoraban, simplemente dejaban de MIRARLO, como que había muerto para ellos… LA MIRADA DEL OTRO IMPACTA EN NOSOTROS. Y eso toma un significado muy fuerte cuando sos padre…  Cuando llegó ese momento a nuestras vidas, supe que a partir de ese momento no había vuelta atrás: iba a ser observado de por vida. Lo que yo hiciera iba de una u otra manera impactar en la vida de esa personita que acababa de llegar al mundo.

¡Clic!

Recuerdo que nos habían regalado el libro DUERMETE NIÑO, muy popular entre padres primerizos… con técnicas y consejos para que los papás logremos que los hijos duerman solos en su cuarto sin berrinches.  Apenas ojearlo notamos que no íbamos a poder hacer eso con nuestros hijos, y empezamos a investigar… un mundo nuevo se desplegó ante nosotros, básicamente con lo comúnmente conocido como crianza de apego… entre varios autores, nos hicimos seguidores del pediatra catalán Carlos González.. y en el prefacio de uno de sus libros leí un texto que me iba a marcar definitivamente. Decía:
“El regazo en el que caemos al nacer decide nuestra felicidad o desgracia ¡Dichoso el hombre sobre el cual han llovido como celestial rocío los besos de sus padres! Esos besos se filtran por la tierna carne del niño y llegan hasta el corazón y lo reblandecen para siempre. Quien haya tenido padres justos y amorosos jamás odiará en conjunto a la humanidad, porque aquellos seres adorados pertenecen a ella. Por el contrario, si el hado adverso le ha deparado un sitio helado, nunca podrá echar de sus huesos el frío.”

Música para soñar

Nuestros hijos habían tenido la “suerte de caer” en una familia que iba a poder brindarles afecto, seguridad, bienestar… ahí tomé cierta conciencia de la realidad en la que “caian” miles de niños en nuestra ciudad.. , y me acerqué a Neonatología del hospital zonal… Sentí también que de alguna manera iba a poder ayudar haciendo algo que me hace feliz.. que es la manera más genuina que tengo de expresar lo que siento…. la música. Allí nació Arrorruna, canciones de cuna para cantar con la Luna.  El sistema que implementé es relativamente simple:  Una vez establecido el presupuesto de lo que me iba a llevar terminar el disco comencé a invitar a empresas y comercios que apadrinaran el proyecto. Una vez terminado el disco, generamos bonos contribución. La gente adquiría el bono, y se llevaba el disco de regalo. Para darle más transparencia al proyecto, se sumó una entidad de trayectoria probada como el ROTARY CLUB DE BARILOCHE. Ellos manejaban los fondos, y una vez recaudado realizaban las compras de equipamiento para donaciones.
En el disco, participaron màs de 50 artistas, entre músicos, ilustradores y colaboradores, y el 100% de lo recaudado se donò en equipamiento a Neonatología…  Cerramos el proyecto con una presentación en el Llao Llao en la Semana Musical, donde  se presentaron temas del disco con versiones exclusivas para ese show.

Aquí podès descargar gratuitamnete Arrorruna https://arrorruna.bandcamp.com/

Música para crecer

Nuestra bebé siguió creciendo, y con ella nuestras inquietudes… llegó el varón y a esa altura ya sentía que el mundo que quería para mis hijos no iba generalmente para la dirección màs interesante… La alimentación, educación, los valores… Me sentí muchas veces nadando contra la corriente…   Ahí nació PEZ AL REVÈS. Un conjunto de canciones que intentaran reflejar mi actitud como papá ante el mundo que se nos presentaba… Lo que iba a ser un disco muy intimo y personal terminó creciendo y sumando gente muy grosa que me acompañò e impulsò el proyecto. Me animé a preguntar, y se sumaron Luis Pescetti, Magdalena Fleitas, Mariana Baggio, Canticuénticos, Hugo Figueras, Deby Kepel, Juan Pablo Ezquerra, Cascacuerda… Y con el dìsco vino la presentación en vivo  en la Biblioteca Sarmiento, gratuita para la comunidad. Se siguò sumando gente y armamos un espectáculo teatral para unir las canciones con una historia…  Eramos 9 en escena, entre músicos y artistas increíbles, y en la producción  10 màs…Incluso nos dimos el lujo de contar con la voz en off del locutor de Disney… en fin. Pez al revés no ha hecho màs que sumar satisfacciones. Y lo màs lindo de todo es que si bien demandò (y demanda) mucho esfuerzo y trabajo, en definitiva estaba haciendo lo que amo y me gusta hacer.

Círculo virtuoso

Y lo más interesante que me pasa, es que el hecho de querer modificar ciertos comportamientos para generar un cambio en EL OTRO me transformó. Es muy loco pero el proceso que pasa por mi cabeza es algo asi: – ¿Cómo quiero que sean mis hijos como personas? En función a ese norte, me replanteo mis comportamientos como persona… para ser un modelo acorde a ese fin… Si quiero que mis hijos sean mejores personas, YO DEBO SER UNA MEJOR PERSONA.
Y no es un sacrificio… todo lo contrario, es gratificante.
Busco permanentemente lo que me hace feliz y encaro para ese lado, todo esfuerzo vale la pena si vamos en esa dirección…  Ver para que lado va el mundo parece abrumador e imposible de cambiar… pero como dijo una amiga, cambiemos el mundo de a un niño por vez..

Volver a empezar

Carlos Gonzalez  también dice que es una mentira absoluta que esta generación de niños es la màs consentida de la historia… Todo lo contrario…. Desde hace 40 años muchos niños pasan 6, 8 hasta 10 horas separados de sus padres… Podrán tener play, juguetes, tablets… pero lo que verdaderamente quieren la mayoría NO LO TIENEN: a nosotros. Dicen que nuestros hijos más que escuchar lo que les decimos, VEN LO QUE HACEMOS. Trato de conocerme y descubrir mis limitaciones… no soy ni pretendo ser el mejor papá del mundo, pero sí un papá inquieto (como ese niño con una sonrisa y la guitarra a cuestas)… buscando día a día ser la mejor versión de mí mismo que pueda llegar a ser,  aunque muchas veces deba nadar un poco contra la corriente, como un pez al revés.