Comienza la Copa América. Fútbol. Fútbol. Fútbol. Poco más de un mes donde, nuevamente, todo girará alrededor de una pelota. Debo reconocer que me gusta ver fútbol. No soy un apasionado, pero lo disfruto. Seguramente miraré los partidos de mi selección y me pondré nervioso, gritaré los goles y me enojaré con uno que otro jugador. Pero sé que no va a pasar de ahí.

No siento que un deporte pueda representarte como país, personalmente no me va eso de las fronteras.

Muchas veces me siento más cercano, con cosas más en común con alguna persona que vive en la otra punta del globo que con el vecino del frente de casa. Pero ese es tema para otro post.

Recientemente estuve escuchando algunas charlas de Victor Kuppers, y entre tantos conceptos interesantes que suele plantear, en relación con el fútbol me quedó “picando” este:

No podemos exigir el resultado, sí el esfuerzo.

El resultado depende de muchas variables, la mayoría no están bajo nuestro control. Lo que sí podemos controlar es lo que podemos dar, lo que podemos exigirnos personalmente, dar lo mejor de nosotros.

Por supuesto que es mucho más probable que los buenos resultados lleguen si damos lo mejor de nosotros, pero el esfuerzo personal no nos garantiza el resultado. Asumir esto, hará que no nos frustremos si no logramos “ganar”, porque el éxito no radica allí.

Aún tengo en la memoria varios comentarios de futboleros o periodistas que siguen criticando a Messi porque aún no logró un título con la selección.

Parece no tener valor ser segundo… haber llegado a dos finales no vale nada.

Y lo más triste es que quien lo dice seguramente no sea un crack en su área… pero bueno, es lo que tenemos, son los valores con los que crecimos como sociedad: parece que el fútbol representa un país, y sólo uno puede ganar, los demás no valen nada, o valen menos.

Seguramente muchos veremos los partidos con nuestros hijos, o los tendremos cerca nuestro… Hagamos el esfuerzo de poner el valor donde está realmente. Como también dice Kuppers, existen los dramas y las circunstancias a resolver. Cuando uno tiene dramas (la enfermedad de un familiar, dificultades para proveer a su familia) tiene todo el derecho del mundo a no sentirse alegre… Ahora si no son dramas, ¡descargate y superalo! que las cosas importantes de tu vida no pueden empañarse por un resultado en el fútbol.

Quienes tenemos hijos, disfrutamos todos los días de emocionantes partidos… con golazos de media cancha, atajadas fenomenales, lujos que nos deslumbran, también una que otra patada o falta en la línea del área (no lo voy a negar) pero seguro que tenemos más motivos para levantarnos del sillón, gritar de alegría y abrazar al que tenemos al lado que un gol de Messi.

Los valores se enseñan con el ejemplo…
«No te preocupes si tus hijos no te escuchan ¡ellos miran todo lo que hacés!»

Exijamos el esfuerzo, no el resultado. Buena Copa América para todos.