Días atrás en una reunión unos amigos comentaron que habían decidido omitir de su dieta las harinas… Allí surgieron algunos comentarios tales como “– ¡Que bien!” – ¿y cómo lo llevas? “ “– Debería intentarlo…” Expresiones de genuino interés que permitieron continuar la charla de una manera constructiva..

Pero, eso si… ni se te ocurra mencionar que intentas dejar la carne… (Como escuché en el podcast de Joan y Joseph https://veganismo.org/ ) saldrán hasta por debajo de las baldosas expertos en nutrición que te increparán con miradas inquisidoras sobre tan irresponsable decisión : “ ¿y de dónde sacas las proteínas?! “¿y la B12?” En fin… los que hacen años eligieron este camino conocerán infinidad de frases similares.

¿Por qué la palabra VEGANO genera tal rechazo en quienes consumen productos de origen animal? Dicen que no hay más sordo que quien no quiere oir. Creo que esa es la clave que nos puede acercar a comprender este tipo de comportamiento.

Yo he sido fumador (dejé el vicio hace más de quince años) y recuerdo cuánto me irritaba que los no fumadores me cuestionaran o intentaran darme razones para dejar el cigarrillo. Yo sabía que me hacía mal, pero verdaderamente me molestaban los comentarios… enseguida buscaba apartarme y socializar con otros fumadores, haciendo alarde del disfrute de este vicio tan criticado por aquellos molestos defensores de la salud ajena…

Vivo en Argentina, un país carnista por excelencia. Toda mi vida he desayunado y merendado lácteos y si no había algo de carne en el plato no era comida… Una ensalada o unas papas eran simplemente acompañamientos para la carne.

Hace 17 años me fui a vivir a Bariloche con mi esposa, quien es vegetariana desde hace muchísimos años (desde épocas en que si en un vuelo solicitabas menú vegetariano te solìan servir una bandeja de zanahorias hervidas como única opción – ¡que soy vegetariana, no conejo!-)…

Ahora vivo en ¿carne? propia muchos de sus padecimientos…

La gente se irrita porque no quiere escuchar lo que sabe que va a escuchar.  Mi esposa que ya lo ha vivido, me hace notar que muchas veces en las discusiones me pongo en un lugar de pelea, superior, de cuestionador… y eso nunca va a lograr que el mensaje llegue.

Entonces… ¿soy vegano? He decidido no mencionar más la palabra “vegano” hasta que la conversación no allane el terreno o permita que el término pueda ser interpretado con respeto por el interlocutor. La palabra veganismo en muchos casos se ha convertido en una barrera… un “aquí yo, allá tú” donde el diálogo nunca va a ser posible… donde la única opción es la discusión, el choque de argumentos.

Voy a poner todas las energías en valorar mi estilo de vida saludable y éticamente responsable.  Asi que si me preguntan: ¿sos vegano? … bueno… la verdad, no me gustan las etiquetas… Elijo no alimentarme con productos de origen animal porque puesto en la balanza,  es ganar ganar ganar. Gana mi salud, gana el bienestar de los demás y gana el planeta.

¿Te interesa que te cuente algo más? Vamos a tomar algo y conversemos un rato.